miércoles, 20 de febrero de 2013

Buenas perspectivas para la economía peruana

A nivel de Latinoamérica y comparada con países como Chile Argentina, Colombia y México, la economía peruana se consolida como una de las de mayor crecimiento. Así lo demuestra Deloitte Perú, firma internacional de servicios profesionales, en su último Informe Trimestral de Latinoamérica 2012, documento que se desarrolla desde fines de 2008 e incluye cifras macroeconómicas de 18 países de la región.

Como parte de este estudio, se registra que las economías de los países de la región cerraron este 2012 con una expansión de alrededor de 3.5%, esperando en 2013 un crecimiento de 4%.

Dentro del informe, Deloitte destaca que durante 2013 nuestra economía registraría un crecimiento de 6.2% en el Producto Bruto Interno (PBI) según encuesta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Ésto debido al repunte de sectores, como el del consumo privado que muestra una fuerte solidez, principalmente por la expansión del empleo.

Otro de los puntos que explicaría el crecimiento del Perú es la inversión privada, la cual ha experimentado una importante recuperación gracias a la mejora de las expectativas empresariales.

Debemos destacar que dentro de la región, Brasil crecerá 4.7%, Chile 4.9%, Colombia 4.7%, México 3% y Venezuela 3%.

“La formalización en nuestro país se está dando a pasos firmes y seguros, aunque con una brecha importante y con algunas resistencias por cubrir, más por desinformación que por falta de voluntad de los informales. Nuestro PBI es una clara muestra de que las actividades que realizan el Gobierno y la comunidad empresarial están poniendo a Perú en una posición atractiva ante los ojos de la sociedad local e internacional”, enfatizó Edmundo Beltrán, socio principal de Deloitte Perú.

Empresarios peruanos conformes con economía y gestión de gobierno
De acuerdo con la VI Encuesta del Barómetro Empresarial realizada por Deloitte Perú, en la que encuestaron a 72 ejecutivos de empresas en el país, el 50% de los empresarios peruanos cree que la situación económica se encuentra mejor que en 2011, mientras el 45.7% evaluó que se mantuvo sin cambios y sólo el 4.3% respondió que está en una peor posición.

En lo referido, a la evaluación de la gestión del actual Gobierno, la opinión mayoritaria se muestra conforme el 54.2% se inclinó por esta opción, el 30.5% no está conforme ni disconforme y un 15.3% desaprueba su tarea.

Con relación al clima de inversiones, los ejecutivos mencionan que el 48.6% considera que prosperará, el 36.1% estima que se mantendrá sin cambios, mientras que 15.3% restante piensa que el clima será peor.

Acerca de las perspectivas sobre la situación del dólar norteamericano, para este 2013, el 64.7% de los empresarios pronostica que el “billete verde” se cotizará en 2.6 nuevos soles.

Respecto a la situación general de su compañía el 52.9% de los ejecutivos señaló que mejoró, mientras que el 34.3% la estimó igual y un 12.8% sostuvo que se produjo un deterioro.

Con vistas al futuro, existe una amplia confianza entre los empresarios sobre el tema de la situación de compañía, el 77.8% pronostica una mejorará la situación, el 19.4% aseguró que no espera cambios y sólo un 2.8% estima que empeorará.

sábado, 14 de abril de 2012

La seguridad informática contra la pared


Recuerdo haber escrito hace algún tiempo un artículo que titulé “El Eslabón más Débil de la Seguridad”, o algo así. En él me refería obviamente al usuario, aquel ‘semidiós’ que tiene en sus manos el poder de proteger sus datos personales –o los de su empresa– o dejarlos en el total desamparo.

Este artículo me vino a la mente ya que en los últimos días he estado asistiendo a varios eventos tecnológicos y en muchos de ellos –la mayoría– los expositores hacían hincapié en que la educación del usuario es fundamental para la seguridad.

¿Por qué? Simplemente porque es el usuario el que puede, inadvertidamente, poner en peligro la seguridad de los datos de su empresa. Y esto puede ocurrir a pesar de todas las medidas de seguridad tecnológicas y de todas las políticas que se impongan en una organización.

La empresa puede, por ejemplo, establecer una política mediante la cual se prohíbe el uso de USBs en las computadoras, y otra que señale que a cierta información, como los estados financieros de la empresa, sólo pueden acceder ciertos ejecutivos de la firma.

¿Seguridad total? No. Al menos no del todo. Hay que considerar también el ‘factor humano’, es decir, la ineludible capacidad que tenemos todas las personas de cometer errores.

Y esto lo menciono porque, en una reunión, un colega me contó que había recibido un correo ¡con la base de datos de clientes de una empresa! Yo, por mi parte, le relaté que había recibido los estados financieros de otra. El correo me lo había enviado un alto ejecutivo que alguna vez había entrevistado para un tema relacionado.

¿Qué pasó? Que obviamente me encontraba dentro de la agenda de contactos de su correo electrónico y que, seguramente, me encontraba arriba o debajo de la persona a la que le debió haber llegado esa información. Bastó un descuido para que todas las políticas de seguridad y herramientas tecnológicas contra pérdida de datos fueran superadas inadvertidamente.

El eslabón más débil de la cadena de seguridad –el usuario– nuevamente se rompió.

Y, por supuesto, nada tiene que ver la formación que el usuario tenga en otros campos. Estoy totalmente seguro que la persona que me envió ese correo y esa información tiene el puesto que tiene por sus muy reconocidas capacidades profesionales e inteligencia. Un descuido lo puede tener cualquiera.

Por tanto, la educación del usuario –a todo nivel– es fundamental. Y el departamento de TI no debe confiar en que un usuario sea infalible, tenga el puesto que tenga. Las reglas de seguridad deben incorporar a todos, y si es necesario imponer restricciones hay que hacerlo.

viernes, 6 de mayo de 2011

Factor Humano y Tecnologías de la Información

Prof. Guillermo Ruiz Guevara *

Recientemente, un vecino con el que compartimos una lista de interés, envío un artículo relacionado al Factor Humano, término que hace unos quince años fue propuesto por la Organización Internacional para el Trabajo (OIT) para reemplazar la acepción “recurso humano”. El propósito de este cambio es para distinguir al hombre de la máquina, del mueble o del dinero; para desmaterializar la visión de quienes ven en el ser humano una especie de “pieza que produce”.

El vecino: Percy Weiss; el articulista: Sergio Borasino; el medio: Semana Económica; el título del artículo: “Factor Humano”. Lugar donde se publicó la historia: libro “Usted SA”, de Inés Temple, presidente de DBM Perú y Chile.

En las palabras del acucioso vecino: “a continuación una historia que personalmente encontré como una manera directa pero divertida de inspirar a mi equipo de trabajo”.

Naranjas para el personal 
José trabajaba en una empresa desde hace dos años. Siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso que en dos años nunca había recibido una amonestación. Cierto día buscó al gerente para hacerle un reclamo:

- Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo 6 meses y ya ha sido promovido a supervisor.
- ¡Uhmm! - mostrando preocupación - exclama el gerente. Mientras resolvemos esto, quisiera pedirte que me ayudes a resolver un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen naranjas.

José se esmeró en cumplir con el encargo y en cinco minutos estaba de vuelta.
- Bueno, José, ¿Qué averiguaste?
- Señor, tienen naranjas para la venta.
- ¿Y cuánto cuestan?
- ¡Ah!... No pregunté por eso.
- Ok, pero, ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal? (preguntaba seriamente).
- Tampoco pregunté por eso, señor.
- ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir a la naranja?
- No sé, señor, pero creo...
- Bueno, siéntate un momento.

El gerente tomó el teléfono y mandó llamar a Fernando.
Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que le diera a José y en 10 minutos estaba de vuelta.

Cuando retornó, el gerente le pregunta:
- Bien, Fernando, ¿Qué noticias me tienes?
- Señor, tienen naranjas, lo suficiente para atender a todo el personal, y si prefiere, también tienen plátano, papaya, melón y mango. La naranja está a 1,5 pesos el kilo, el plátano a 2,2, el mango a 0,9 el kilo, la papaya y el melón a 2,8 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidad, nos darán un descuento del 8%. He dejado separada la naranja, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.
- Muchas gracias, Fernando, pero espera un momento…

Se dirige a José, que aún seguía esperando estupefacto, y le dice:
- José, ¿Qué me decías?
- Nada, señor, eso es todo, muchísimas gracias, con su permiso.

(Aquí concluye la interesante lectura enviada, ver más en: http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/factor-humano/posts/extracto-de-usted-s-a-libro-de-ines-temple-de-dbm#ixzz1Kde8VfQg).

El perfil que hoy prevalece
Como se notará, el perfil actitudinal de José y el de Fernando son diferentes. Uno es pasivo y desidioso, el otro activo y cuidadoso; uno es contractivo, el otro es proactivo. Por supuesto que las empresas requieren de individuos como el que representa Fernando; claro que los países anhelan tener sólo a “Fernandos”.

El relato permite ejemplificar la eficacia laboral como característica, en Fernando.

Sin embargo, en la época actual es más fácil encontrar a los “Josés”; ellos abundan.

Antes, en los tiempos de la pelota de trapo en la calle o de la cuero en el parque o de la canga o de la pega o de las chapitas o de las chicas con los yases o la soga, en ese entonces, todos ejercitaban su estructura mental para la acción, para construir soluciones prácticas ante la falta de un elemento de juego; la imaginación ayudaba a encontrar los trapos viejos o los palos de las escobas en desuso; se azuzaba el emprendimiento.

Hoy, en lugar de pelota de trapo, abundan las de plástico, fáciles de conseguir; en la actualidad, el esfuerzo físico se han suplantado por el play station, por la pasividad corporal, bastando con mover los dedos y los ojos, en una suerte de ejercicio óculo-manual, continuo y extremo. La falta de acción no sólo deteriora el desarrollo motriz, sino que impide el mejor desarrollo neuronal.

La computadora en la escuela “no ayuda, acaso poco o entorpece”
La inmovilización motriz de los educandos, durante horas de entretenimiento frente a la computadora o el play sation, sea para buscar información, procesar una asignación o divertirse; y el reemplazo de los juegos infantiles de esfuerzo físico – ahora en extinción - está perjudicando su mejor desarrollo neuronal – intelectual – aptitudinal - actitudinal.

En esta circunstancia, la electrónica digital, a través de la computadora o equipos digitales de juego, no ayuda. Pero el problema no es el equipo, es el profesor no preparado para orientar la actividad del educando y lograr el aprovechamiento que haga de tal equipo un recurso didáctico realmente útil.

Y estos equipos ayudan poco porque su empleo es, mayoritariamente, para buscar información, solamente. Y en esto los estudiantes logran habilidad “buceadora”, que no es habilidad de búsqueda estructurada. La primera se refiere al uso del motor de búsqueda del software; la segunda es la habilidad intelectual para organizar y clasificar, operaciones mentales que no se activan por dejar que la computadora haga el proceso. Esto ayuda a pensar menos; y eso se comprueba en las aulas universitarias, donde los estudiantes llegan con escasa o nula disponibilidad para indagar, menos para investigar.

Entonces, los equipos mal empleados están entorpeciendo el proceso educativo, cuando su inserción en las aulas fue justamente para lo contrario. Este proceso incluye, hoy en día, varios aspectos del individuo: el intelectual, el emocional, el cognitivo. El acto formativo debe orientarse a éstos, además del desarrollo físico.

Y la computadora debiera ser un aliado para este fin. Pero ni las facultades de Educación enseñan a hacerlo ni los Ministerios de Educación se han percatado ni las escuelas lo hacen. Ah, pero desde 1984, en el caso peruano, se han invertido más de 200 millones de dólares en computadoras, Internet y equipos complementarios; sin incluir el dinero que el gobierno peruano destinó al proyecto de computadoras XO, del programa OLPC impulsado por Negroponte, en los últimos años.

Curiosamente, en proporción, tenemos muchas más computadoras en las escuelas de formación de base que en escuelas de Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos o Alemania, entre otros. Esos mismos países nos ganan largamente en laboratorios de física, química o biología para el mismo nivel; y nos superan también en computadoras y laboratorios de ciencias en Educación Superior.

La incidencia en el mercado laboral
El mercado laboral exige mentes como los “Fernandos” del relato citado, pero las escuelas no proveen de tal insumo en capital humano, simplemente porque están congeladas, focalizadas y absorbidas en maratones de contenidos que los estudiantes deben asimilar como si la acumulación de datos fuese lo más importante, desfasados de lo que el país requiere. Y, para colmo, desaprovechando las computadoras que poseen.

En cualquier empresa contemporánea, lo primero que evalúan con una prueba psicotécnica es el nivel de desarrollo intelectual; luego, si aprueban la primera, el desarrollo emocional; y, finalmente, los conocimientos, si pasaron la anterior. De estas pruebas, la escuela básica no prepara para ninguna y los profesores no saben como hacerlo. Pues, en lo que se refiere a conocimientos, ya sabemos que están mal aprendidos y con relación a los otros, el intelectual y el emocional, nos son preparados ni medianamente en las facultades de Educación para ese fin.

En Perú, debemos tomar un tiempo de nuestra historia para formar al profesor que necesitamos. Sí y sólo sí se cumple con esta condición es que podremos realizar una revolución educativa de verdad.

Las posiciones laborales reclaman sujetos competitivos, proactivos, creativos, comunicativos, solidarios; ninguna de estas cualidades se compra en una farmacia y ninguna de éstas se forma o es educable en el adulto; en todos los casos, se forman en la primera infancia, se fortalecen en la adolescencia y se aprovechan en la adultez.

Las empresas de hoy, por añadidura, para que compitan con éxito, requieren que su factor humano posea la competencia digital (http://www.setinedic.edu.pe/articulos2.htm), para explotar la información del mercado y prevalecer en este. Esta competencia no la ofrecen las escuelas, quienes presumen que enseñando ofimática ya lo hicieron todo.

Consultor en Informática y Sistemas Aplicados a la Educación y en Políticas de Desarrollo
gjruizg@mixmail.com